Archivo por meses: septiembre 2020

Vim vi Repellere Potest

Vim vi Repellere Potest (Máxima)

Es lícito rechazar la violencia con la violencia. Repeler la fuerza con fuerza. (Véase Casio-Ulpiano, D. 43.16.1.27) Sin embargo, cualquier ataque armado requiere autorización de una instancia externa. En ningún caso, un ataque puede ser decidido unilateralmente ya que a nadie está permitido tomarse la justicia por su mano. El derecho global (véase el derecho común de la humanidad, los principios específicos del ordenamiento jurídico global, los principios informadores del ordenamiento jurídico global, el ordenamiento jurídico global, el derecho de los pueblos y la crisis del derecho internacional) supera la estructura dual de la guerra, mudándola en una piramidal, que permita la decisión imparcial de una autoridad independiente. El derecho global restringe el dualismo al único supuesto de permitir repeler la fuerza con fuerza, asumiendo así como propio el principio de legítima defensa, pero no institucionalizando jurídicamente la guerra, como hicieron en su momento el derecho de gentes (sobre su historia, véase su origen en la justicia griega, el ordenamiento jurídico global, el derecho de los pueblos y la crisis del derecho internacional) ius gentium en Cicerón y otros escritores romanos, el ordenamiento jurídico global, el derecho de los pueblos y la crisis del derecho internacional) ius commune en la Edad Media (incluyendo los orígenes del common law y del sistema de derecho civil, el ordenamiento jurídico global, el derecho de los pueblos y la crisis del derecho internacional) ius canonicum medieval, la evolución de la sharia y la siyar islámica, entre los primeros dogmas musulmanes), la historia del derecho transnacional y el origen moderno del derecho internacional) y el Derecho internacional. Por lo demás, el derecho global (véase el derecho común de la humanidad, los principios específicos del ordenamiento jurídico global, los principios informadores del ordenamiento jurídico global, el ordenamiento jurídico global, el derecho de los pueblos y la crisis del derecho internacional) apuesta por una drástica reducción de armamento fomentando la proliferación de sociedades y comunidades sin ejército custodiadas por instituciones globales destinadas a la protección armada de la humanidad. El ejército, como institución jurídica, se configuraría como un unum global, solidario e indivisible, dependiente del Parlamento global. Desaparecidos los ejércitos nacionales a favor de un ejército global, quedaría superada la idea de guerra entre Estados. No así la lucha contra el terrorismo internacional, que no debe considerarse técnicamente un supuesto de guerra, por no ser territorial ni desenvolverse entre Estados (No es correcto hablar de Estados terroristas, sino de gobiernos terroristas que controlan los poderes del Estado.)

Fuente: basado en Rafael Domingo Osl. (¿Qué es el Derecho Global?)

Universale Ius est Commune Idque Saeculare

Universale Ius est Commune Idque Saeculare (Máxima)

El derecho global (véase el derecho común de la humanidad, los principios específicos del ordenamiento jurídico global, los principios informadores del ordenamiento jurídico global, el ordenamiento jurídico global, el derecho de los pueblos y la crisis del derecho internacional) es común y secular. Común en tanto es propio de todos los hombres del planeta, al menos potencialmente. Común también por cuanto es compatible con el Derecho propio de cada pueblo y comunidad política. Y secular porque las fuentes del Derecho no coinciden con las fuentes religiosas. Se trata de realidades distintas, aunque no opuestas. El derecho global debe respetar exquisitamente la libertad religiosa, primera y más genuina expresión de libertad. El derecho global (véase el derecho común de la humanidad, los principios específicos del ordenamiento jurídico global, los principios informadores del ordenamiento jurídico global, el ordenamiento jurídico global, el derecho de los pueblos y la crisis del derecho internacional) no puede identificarse como un Derecho religioso o confesional, ya que en dicho instante dejaría de ser global. Pero tampoco puede construirse al margen de la idea de trascendencia, inherente a la persona humana, concepto central del Derecho global. La regla evangélica “dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” tiene validez universal. El Derecho se ocupa tan sólo del primer sintagma, de que se dé al César lo que le corresponde, pero eso no significa que no deba reconocer a Dios, pues, de no hacerlo, fácilmente daría al César lo que corresponde a Dios. No compete al Derecho, sino a la Religión y a la Ética, imponer a los ciudadanos el deber de dar a Dios el culto debido. Sí, en cambio, promover que toda persona pueda cumplir, sin obstáculo alguno, con sus deberes religiosos.

Fuente: basado en Rafael Domingo Osl. (¿Qué es el Derecho Global?)

Nota: véase también sobre el derecho de gentes. Sobre su historia, véase su origen en la justicia griega, el ius gentium en Cicerón y otros escritores romanos, el ius commune en la Edad Media (incluyendo los orígenes del common law y del sistema de derecho civil, el ius canonicum medieval, la evolución de la sharia y la siyar islámica, entre los primeros dogmas musulmanes), la historia del derecho transnacional y el origen moderno del derecho internacional.

Unicuique Suum

Unicuique Suum (Máxima)

A cada uno lo suyo. La definición ulpianea (“Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi”) de justicia continúa siendo válida en nuestros días. A cada uno, lo suyo. He aquí la mejor manera de vivir en paz. Pero este ius suum no puede devenir jamás en una propiedad absoluta e ilimitada sobre personas, animales o cosas. La solidaridad constituye una hipoteca social que grava todo Derecho de propiedad. Por lo demás, esta justicia es ante todo y sobre todo entre iguales. El cuique de la definición ulpianea nos identifica como personas iguales. El principio de justicia “justifica” la intervención del Derecho en la sociedad. Si el Derecho actúa indebidamente, “injustificadamente”, la sociedad se “juridifica”, mermando su vitalidad. Las sociedades han de estar “justificadas”, es decir, ordenadas conforme a Derecho, mas no juridificadas, hiperreguladas. Las sociedades juridificadas se corrompen fácilmente, al convertir al Derecho en un instrumento de poder, abjurando de su función de servidor de la Justicia.

Fuente: basado en Rafael Domingo Osl. (¿Qué es el Derecho Global?)

Ratio Iuris, Auctoritas; Imperium Legis, Potestas

Ratio Iuris, Auctoritas; Imperium Legis, Potestas (Máxima)

La razón del Derecho es autoridad; el imperio de la ley, potestad. La recuperación de la distinción romana entre autoridad y potestad puede ser de gran utilidad para el derecho global (véase el derecho común de la humanidad, los principios específicos del ordenamiento jurídico global, los principios informadores del ordenamiento jurídico global, el ordenamiento jurídico global, el derecho de los pueblos y la crisis del derecho internacional) con el fin de distribuir las distintas funciones de asesoramiento, ejecución y control entre los organismos internacionales. El consejo y el control son funciones propias de la autoridad; la ejecución, en cambio, de la potestad. El aforismo une las dos grandes herramientas de que dispone el Derecho: la razón de la autoridad y la coerción de la potestad. El Estado moderno ha confundido abusivamente la autoridad con la potestad, convirtiendo la autoridad en una suerte de poder superior, como lo hiciera en su momento Octavio Augusto (auctoritas Principis) para controlar la ya decadente República romana. La autoridad constituye el límite natural de la potestad y es expresión de progreso, armonía y evolución social. La autoridad es expansiva, sociable, esencialmente transmisible y comunicativa, por lo que cuesta pensar en una dañina concentración de autoridad en pocas manos. Ocurre lo contrario con el poder, que tiende, por naturaleza, a concentrarse hasta llegar a la corrupción endogámica.

Fuente: basado en Rafael Domingo Osl. (¿Qué es el Derecho Global?)

Quod Omnes Tangit ab Omnibus Approbetur

Quod Omnes Tangit ab Omnibus Approbetur (Máxima)

1. Lo que afecta a todos, por todos debe ser aprobado (Cfr. Codex Justinianus 5.59.5.2, del 531. Cfr. un comentario en Rafael Domingo (ed), Javier Ortega, Beatriz Rodríguez-Antolín y Nicolás Zambrana, Principios de Derecho Global. 1000 reglas, principios y aforismos jurídicos comentados (2ª ed., The Global Law Collection, Thomson Aranzadi, Cizur Menor, 2006) § 843). Este principio tardorromano, aplicado profusamente en el Medievo, recoge el fundamento de los ordenamientos democráticos y del gobierno de la Antroparquía en que ha de organizarse la Humanidad. El derecho global (véase el derecho común de la humanidad, los principios específicos del ordenamiento jurídico global, los principios informadores del ordenamiento jurídico global, el ordenamiento jurídico global, el derecho de los pueblos y la crisis del derecho internacional) se apoya firmemente en este axioma para establecer las competencias que le corresponden en razón de la materia. A lo largo de esta obra, este principio es considerado como la norma de reconocimiento del derecho global (véase el derecho común de la humanidad, los principios específicos del ordenamiento jurídico global, los principios informadores del ordenamiento jurídico global, el ordenamiento jurídico global, el derecho de los pueblos y la crisis del derecho internacional) (rule of recognition). La capacidad de decisión no puede distanciarse de las personas y grupos sociales afectados por los conflictos. Por eso, los problemas que tocan a la Humanidad han de ser resueltos por ella misma, organizada jurídicamente. La protección de los Derechos humanos, el mantenimiento de la paz en el mundo, el enjuiciamiento de los crímenes internacionales, las regulaciones del armamento, del medio ambiente y del comercio internacional, la erradicación de la pobreza en el mundo, etc., son materias que nos afectan a todos y que, por tanto, deben ser resueltas por la Humanidad; no por una criptocracia selecta.

Fuente: basado en Rafael Domingo Osl. (¿Qué es el Derecho Global?)

Privilegia ne Inroganto

Privilegia ne Inroganto (Máxima)

Que no se otorguen privilegios. Se trata de un mandato de las XII Tablas (Tablas 9.1.12, apoyado en Cicerón, De legibus 3.4.11; 3.19.44) que nunca ha sido derogado y que recoge, gustoso, el Derecho global. Todos los hombres somos iguales ante la ley. Por eso, el derecho global (véase el derecho común de la humanidad, los principios específicos del ordenamiento jurídico global, los principios informadores del ordenamiento jurídico global, el ordenamiento jurídico global, el derecho de los pueblos y la crisis del derecho internacional) abomina de los privilegios, tan frecuentes en las sociedades no democráticas. Todo privilegio, es decir, toda ley ad casum, especialmente si es negativa (privilegia odiosa), es contraria a Derecho. Cuestión distinta es que el Derecho actúe como instrumento, no de discriminación, sino de promoción social de grupos de personas y pueblos estimulando acciones generadoras de igualdad mediante beneficios legales, otorgados a aquellos que se encuentren objetivamente en una posición que interese promocionar socialmente (pobres y apátridas, inmigrantes, desempleados, personas discapacitadas, familias numerosas, etc.). La promoción social no discrimina, sino que cohesiona el entramado social. Por eso, es amparada y protegida por el Derecho. Su fin radica, precisamente, en alcanzar una mayor igualdad social, a diferencia de la discriminación, que liquida el entramado social.

Fuente: basado en Rafael Domingo Osl. (¿Qué es el Derecho Global?)

Poena Tum Iusta, cum ex Lege Orta Necnon Delicto Conveniens

Poena Tum Iusta, cum ex Lege Orta Necnon Delicto Conveniens (Máxima)

La pena justa ha de nacer de la ley y ser proporcional al delito. Los principios de legalidad y proporcionalidad son asumidos por el derecho global (véase el derecho común de la humanidad, los principios específicos del ordenamiento jurídico global, los principios informadores del ordenamiento jurídico global, el ordenamiento jurídico global, el derecho de los pueblos y la crisis del derecho internacional) como exigencias de la justicia universal. La más elemental justicia universal ha de partir de una ley criminal universalmente aceptada, que persiga los delitos de lesa humanidad. Aunque se han dado pasos importantes en este terreno, principalmente con el Tribunal Penal Internacional de La Haya, es mucho el camino que queda por recorrer. Una concepción personalista del Derecho, como la defendida por nuestra teoría del derecho global (véase el derecho común de la humanidad, los principios específicos del ordenamiento jurídico global, los principios informadores del ordenamiento jurídico global, el ordenamiento jurídico global, el derecho de los pueblos y la crisis del derecho internacional) es contraria a la pena de muerte por contravenir el principio de proporcionalidad. La pena de muerte excede con creces del contenido de un contrato social de la humanidad ya que vulnera la dignidad de la persona, fuente de todo derecho. En efecto, el Derecho no puede vulnerar su primigenia fuente de producción, pues esto supondría su autodestrucción. El carácter inhumano y desproporcionado de la pena de muerte, su escaso efecto disuasorio, su nula apertura a la reinserción social, la convierten más propiamente en un castigo que en una pena en el sentido jurídico del término, por lo que debe quedar totalmente excluida de nuestra sociedad global.

Fuente: basado en Rafael Domingo Osl. (¿Qué es el Derecho Global?)

Nullum Ius sine Libertate, Nulla Libertas sine Dignitate

Nullum Ius sine Libertate, Nulla Libertas sine Dignitate (Máxima)

No hay Derecho sin libertad, ni libertad sin dignidad. Por eso, el Derecho es un producto genuinamente humano. La declaración de voluntad (Willenserklärung) yace en la entraña misma del Derecho. Y más todavía del derecho global (véase el derecho común de la humanidad, los principios específicos del ordenamiento jurídico global, los principios informadores del ordenamiento jurídico global, el ordenamiento jurídico global, el derecho de los pueblos y la crisis del derecho internacional) que exige un acto de voluntad para quedar vinculado a él. La dignidad, siempre absoluta, alimenta la libertad, que puede ser tomada, a su vez, en sentido negativo y absoluto (ausencia de dueño) o positivo y relativo (ejercicio de las libertades). La pérdida de libertades positivas (prisión, discapacidad) no debe condicionar jamás la dignidad absoluta de todo ser humano. El límite del ejercicio de la libertad es la propia dignidad, causa de la libertad. Por eso, los actos realizados como consecuencia de un mal uso de la libertad (hurto, homicidio) son contrarios a la dignidad de la persona y, cuando afectan a terceras personas o al bien común han de ser reprobados civil o penalmente. La dignidad se convierte así en luminaria de la libertad, y ésta, en motor del Derecho.

Fuente: basado en Rafael Domingo Osl. (¿Qué es el Derecho Global?)

Nulla Legitima Potestas Quin Ius Universale Agnoscat

Nulla Legitima Potestas Quin Ius Universale Agnoscat (Máxima)

No es potestad legítima la que rehúsa el Derecho global. Se trata de una condición de legitimidad debido a las interconexiones que se producen en nuestros días entre los distintos ordenamientos jurídicos. En la formación del derecho global (véase el derecho común de la humanidad, los principios específicos del ordenamiento jurídico global, los principios informadores del ordenamiento jurídico global, el ordenamiento jurídico global, el derecho de los pueblos y la crisis del derecho internacional) hay que diferenciar, al menos, dos fases: una primera de creación y establecimiento y una segunda de desarrollo y consolidación. En la primera, el derecho global se va forjando mediante consensos entre Estados y organismos internacionales; en la segunda, una vez instituida Humanidad Unida, el derecho global se desarrollará de manera más independiente, especialmente en aquellas materias que gocen de reserva de globalidad. El comportamiento con aquellas potestades que no aprueben el derecho global (véase el derecho común de la humanidad, los principios específicos del ordenamiento jurídico global, los principios informadores del ordenamiento jurídico global, el ordenamiento jurídico global, el derecho de los pueblos y la crisis del derecho internacional) ha de ser diferente en cada una de estas fases, ya que un auténtico respaldo social, que dé legitimidad plena al derecho global (véase el derecho común de la humanidad, los principios específicos del ordenamiento jurídico global, los principios informadores del ordenamiento jurídico global, el ordenamiento jurídico global, el derecho de los pueblos y la crisis del derecho internacional) no existirá en tanto en cuanto no se logre la plena institucionalización. Por el momento, en esta primera fase de creación y establecimiento, como ocurrió con el derecho de gentes (sobre su historia, véase su origen en la justicia griega, el ius gentium en Cicerón y otros escritores romanos, el ius commune en la Edad Media (incluyendo los orígenes del common law y del sistema de derecho civil, el ius canonicum medieval, la evolución de la sharia y la siyar islámica, entre los primeros dogmas musulmanes), la historia del derecho transnacional y el origen moderno del derecho internacional), el derecho global ha de aunar voluntades, formar consensos, abrirse camino, hacerse imprescindible. Ya llegará la hora de la coacción imperativa.

Fuente: basado en Rafael Domingo Osl. (¿Qué es el Derecho Global?)

Non in Bello Sed in Actionibus Dirimendae Sunt Lites

Non in Bello Sed in Actionibus Dirimendae Sunt Lites (Máxima)

Los litigios han de dirimirse no en la guerra sino en procesos jurídicos. La guerra ha dejado de ser un instrumento válido para resolver los conflictos. El Derecho exige que una instancia ajena e imparcial a las partes dirima las controversias. Otro modo de actuar refleja, en todo caso, una justicia muy imperfecta, próxima a la venganza, sea pública o privada. La guerra es contraria a la naturaleza del hombre en la medida en que dirime los conflictos no con la razón, que es lo propio del juicio, sino con la fuerza. La coacción de la vis sólo debe actuar como modo de ejecución, jamás como forma de decisión o resolución de conflictos. El derecho global (véase el derecho común de la humanidad, los principios específicos del ordenamiento jurídico global, los principios informadores del ordenamiento jurídico global, el ordenamiento jurídico global, el derecho de los pueblos y la crisis del derecho internacional) es incapaz de justificar la guerra por sí misma. Para el derecho global (véase el derecho común de la humanidad, los principios específicos del ordenamiento jurídico global, los principios informadores del ordenamiento jurídico global, el ordenamiento jurídico global, el derecho de los pueblos y la crisis del derecho internacional) la guerra es un hecho, horrible y lamentable, pero cierto. No, en cambio, una institución jurídica en sentido estricto, como lo fuera para el derecho de gentes (sobre su historia, véase su origen en la justicia griega, el ordenamiento jurídico global, el derecho de los pueblos y la crisis del derecho internacional) ius gentium en Cicerón y otros escritores romanos, el ordenamiento jurídico global, el derecho de los pueblos y la crisis del derecho internacional) ius commune en la Edad Media (incluyendo los orígenes del common law y del sistema de derecho civil, el ordenamiento jurídico global, el derecho de los pueblos y la crisis del derecho internacional) ius canonicum medieval, la evolución de la sharia y la siyar islámica, entre los primeros dogmas musulmanes), la historia del derecho transnacional y el origen moderno del derecho internacional) o para el derecho internacional. Por eso, el derecho global no contempla ni regula la guerra pues su fin es ordenar la humanidad en un régimen de paz en el que nadie pueda tomarse la justicia por su mano. Esto no significa que el derecho global (véase el derecho común de la humanidad, los principios específicos del ordenamiento jurídico global, los principios informadores del ordenamiento jurídico global, el ordenamiento jurídico global, el derecho de los pueblos y la crisis del derecho internacional) renuncie a la fuerza de las armas, como se explica sobre la regla «Vim vi repellere potest» (Es lícito rechazar la violencia con la violencia, repeler la fuerza con fuerza).

Fuente: basado en Rafael Domingo Osl. (¿Qué es el Derecho Global?)